lunes, 5 de abril de 2010

De la cosa mortuoria

A veces uno no sabe de qué escribir. Parece que ya está todo dicho, o casi. Y de repente, el bloggero recibe un soplo cómplice (en este caso, de C.): Lee esta esquela.

Que conste que yo soy más de lápidas que de esquelas. Dan más juego. Basta con recordar -aunque le haya sido falsamente atribuida- la archiconocida de Groucho Marx ("Perdonen que no me levante"), la de Billy Wilder ("I'm a writer, but then nobody is perfect") o la de Pancracio Juvenales ("Buen esposo. Buen padre. Mal electricista casero"). Por su parte, las esquelas tienden a la seriedad o lo que es peor, a la solemnidad.

Pero hete aquí (qué rayos querrá decir hete aquí) que leo la esquela de marras y decido simplemente transcribirla, porque cualquier cosa que añada será inferior al original:


"En el XVI Aniversario de la muerte de ELENA LUPIÁÑEZ SALANOVA:

Elenita:

Pese a que tus hijos, Boris y Yuri, transitan por la fantástica 5ª calle Mayor de las Ramblas Corrientes de Alexander Nevsky, sita en Saint Germain des Prés y por donde discurre el mundo, no se van de casa ni con agua caliente. Yo debería estar instalado en el lamento, pero a fuer de verdad, no soy partidario de encender la caldera.

JL Casaus"

No hay comentarios:

Publicar un comentario