lunes, 26 de julio de 2010

El Hierro


El Hierro, la más pequeña, meridional y joven de las Islas Afortunadas. En todo caso, un viaje deseado durante mucho tiempo.

Una vez llegados por cortesía de Binter (y bien que se paga), lo primero que llama la atención es la orografía; la isla en seguida se convierte en una cuesta interminable, en la que apenas queda sitio para llanuras: no empero es una de las islas proporcionalmente más altas del mundo. Hay también muchos barrancos, riscos, roques. Añadiré la perogrullada de que la isla está rodeada de mar; pero con esa peculiar orografía resulta que, dependiendo de la parte de la isla donde uno se encuentre, el mar puede estar como una balsa, pasar al siguiente nivel (picado) o contener un más que respetable oleaje. Y es fácil colegir en qué parte se encontraba un servidor (al menos unas horas al día) si se conoce su infantil querencia por las olas.


Conocíamos algo de la isla por el relato de JM. Otros hitos los descubrimos nosotros: el árbol santo del Garoé del que mana milagrosamente el agua; el meridiano O, que marcó el fin del mundo conocido hasta el descubrimiento de América; el bosque de sabinas retorcidas hasta lo indecible (ver foto); la cultura bimbache (cuya música han intentado fusionar con el jazz a través de una cosa llamada Bimbache open Art); las pozas de baño salado...Y también hablamos de asuntos más pedrestres con los herreños, acompañados de una Dorada (mejor la especial) o por el vino local (mejor el blanco que el tinto).


Me dio la impresión de que ahí, en esa tierra tradicional de emigrantes, también se da el racismo y/o la xenofobia: así, aquellos comentarios de la propietaria del bar aquel en La Calcosa sobre venezolanos y ecuatorianos. Pero también percibimos ese como orgullo de ser hijos de la mar, machadianamente.




























6 comentarios:

  1. Creo que visteis tanto en 5 días como nosotros en 10, se nota la diferente vitalidad, ja, ja.

    A mi lo que más me gustó de El Hierro fueron: 1.-las vistas desde sus miradores a 1000 metros de altura, sobre las nubes; 2.- los baños en las calas rocosas; y 3.- sobre todo, la sensación de tranquilidad...

    Me quedó pendiente el cursillo de buceo (sólo hice el bautismo en el puerto de La Restinga), aunque estoy tranquilo porque seguro que volveré...

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  2. Estoy tan mareao por la acuarela de colores que emanan de este renovado blog (¿quien fue el web master, Monsieur Opâle ?, que no se me ocurre nada que decir sobre Le Fer.

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  3. L'auteur c'est moi même, M. de la Montaigne. Renovarse o morir, cambiar para que todo siga igual. Pero no crea que estoy convencido del resultado, así que seguiremos experimentando.

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  4. Discípulo de Groucho, ¿No te llegó el eco del Festival Bimbache? Pat Metheny fusionando la música tradicional, nos quedamos con las ganas...Por otra parte hicimos snorkel y poco más, un perezón seguir cualquier tipo de curso...Y no pudimos disfrutar del atardecer en el Mirador de la Peña o en el de los Bascos, la niebla no perdonó.

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  5. Pero que esto es mucho más bonito que lo de antes, por favor. Son ustedes del XX, ¿verdad?

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  6. No sé. En todo caso, ¿Lo importante no era aquello del negro sobre blanco? Pues eso.

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