Con ese título -pensarán algunos, lógicamente-, la entrada de hoy irá sobre los Camps, Fabra y compañía. Pero no. Es algo mucho más prosaico y hermoso; el asunto va de cómo expresan la misma idea los hispanoparlantes de un lado y otro del charco.La culpa de esta ocurrencia la tiene un libro que descubrí en el curro y cuyo destino natural era el contenedor de papel: "El español de España y el español de América. Vocabulario comparado". Ojeándolo, y hojeándolo, me cayó tan bien que decidí salvarlo e incorporarlo a mi biblioteca personal (definición hiperbólica para unos cuantos anaqueles en los que figuran unas docenas de libros). Razones como las que siguen me impulsaron a tomar tan filantrópica decisión:
España: pirulí
Argentina: chupetín
Uruguay: chupa-chupa
España: libélula
Arg.: alguacil
Colombia: matapiojos
México: caballito del diablo (coloquial: garaballo)
España: mirilla
Chile: ojo de pez
Venez.: ojo mágico
España: aburrido
Chile: latoso
Venez.: fastidioso
Chile: latoso
Venez.: fastidioso
Por lo que se ve, las palabras no sirven sólo para mentir, obtener oscuros réditos y/o machacar al contrario. Las palabras permiten el milagro de expresar una realidad (o irrealidad) no maleada y maravillarnos con su encanto.
De profesión, palabrero. No me digas que no.
Zuazu, flipo con tu blog. A veces no entiendo nada, pero da igual: suena todo tan bien. Y felicidades, vieho
ResponderEliminarComo dijo Fernán Gómez "eres un hacedor de palabras, un creador del lenguaje". Salu2
ResponderEliminarUn día hablaré de las Marías Moliner (MM) que trabajan con C. y con P, y que enriquecen diariamente nuestra lengua. Estas tipas se inventan palabras involuntariamente, y que no se te ocurra decirles que lo han dicho mal. Estamos haciendo un pequeño compendio, para muestra un botón: esparatrapo (una de mis favoritas), apadronamiento de un árbol, susteptible...
ResponderEliminarY le añado otra ya mítica: Barandandilla.
ResponderEliminarNo es broma.
Bueno y luego está la clásica de estar en el candelabro, creada por no sé qué famosa...
ResponderEliminarHay un grupo en Facebook llamado "Yo también creo que cada vez que Belén Esteban habla, muere un filólogo".
ResponderEliminarY yo sin leer esto!!!
ResponderEliminarQue ganitas de hablar de la vida secreta de las palabras, del poder de las palabras, de la política de la palabras.Sigamos palabreando Don Zuazu pero no olvidemos la acción de las mismas.
¿Política de las palabras? Mmmmm...Mejor no, si us plau. Que luego pasa lo que pasa...
ResponderEliminarAku bosan kata-kata Anda kurang bijaksana dan kepekaan terhadap dunia gay, Zuazua, yang muncul dari blog ini nasty
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