
Nos puede gustar más o menos, pero el fin de año llega para todos. Y aunque sea una convención más (cosas del calendario gregoriano), no podemos negar que los ciclos de principio y fin o si se quiere de nacimiento y muerte están inscritos en el ADN del hombre. O casi.
Todo éste prólogo para decir que se acaba 2010 y comienza un nuevo año, y para mí vale decir que se acaba una parte de mí y comienza otra, renovada.
Y desde luego, mis mejores deseos para aquell@s a los que quiero.
Borges sugería anotar en un trozo de papel lo que deseábamos del nuevo año, antes de que éste comenzara. Y yo volveré a la tradición borgiana, como cada año. Pero estos días me llevan también al comienzo de la autobiografía del gran Bertrand Russell, uno de los pocos seres admirables de verdad que han existido.
Que esas palabras estén con vosotros el 2011 y todos los días de vuestra vida. Si así lo queréis.
Tres pasiones, sencillas pero extraordinariamente intensas, han gobernado mi vida: el deseo de amar y ser amado, la búsqueda de conocimiento, y la compasión por los sufrimientos del ser humano...
Ojalá todos nos dejásemos llevar por las pasiones de Russell en el 2011 y durante todas nuestras vidas... Mejor nos iría a todos.
ResponderEliminarPor mi parte, más modestamente, espero mantener mi zen interior y una convivencia aceptable con algunos de mis semejantes, y no dejarme llevar por otros sentimientos menos bondadosos hacia otros de mis (menos) semejantes...
Un abrazo
Gran tipo ese Russell. De alguien así sólo puede esperarse algo bueno. Leí su "Conquista de la Felicidad" y lo consiguió: me conquistó para siempre.
ResponderEliminarSi es que la vida es mucho mas sencilla de lo que la hacemos. Y si tuvieramos esas tres pasiones que dice Russell como única guia en nuestra vida estariamos genial.Pero nos empeñamos en comlicar todo y asi nos va.....
ResponderEliminarAbrazos desde el otro lado del charco