El viajero se cree intrépido por haber reservado a través de Internet una habitación de hotel a buen precio en la capital austríaca. Pero nada más traspasar la puerta de entrada del Hotel Kaiserin Elisabeth se da cuenta de su craso error: la Kaiserin no es otra que la Sissi de nuestras pesadillas infantiles (ya de pequeño me producían urticaria las películas de la Schneider). Fotos, cuadros, alfombras, hasta las cortinas recuerdan a aquella prematura reina del kitsch. (Otra cosa será contemplar su tumba en la Cripta de los Capuchinos, que reune cerca de un centenar de sepulturas de los Habsburgos austríacos: entonces nos despertará un sentimiento de ternura, siendo su féretro tan modesto en comparación con el imponente del kaiser Francisco José, y también por ser el único al que acompañan unos cuantos ramilletes de flores frescas).
En agosto, Viena es una ciudad tomada por los turistas. Supongo que como cualquier otra capital europea, pero ahora mismo no estoy en condiciones de hacer un estudio comparado sobre el tema. Para superar el trauma digamos sissiano y evitar en lo posible las hordas, me digo que nada mejor que visitar lo atípico y escasamente céntrico. Así que empiezo por el Zentralfriedhof, el cementerio donde están enterrados individuos de apellido Brahms, Beethoven, Strauss y por ese estilo. Con todo, la gracia del asunto no estriba en imaginarse las conversaciones de ultratumba que tendrán esos genios, sino en pasarse por la iglesia Jugendstill del cementerio. Sorprendente.
Hay otra cosa que quería decir. Me he resistido hasta ahora para no herir sensibilidades. Pero no puedo más, lo digo ya: el Danubio no es Azul...
No mancille el nombre de la malograda Romy Schneider, excelente y bella actriz. Musa del cine de autor.
ResponderEliminarHablando de Wien y del cine, siempre la identificaré con Third Man y Before the Sunset.
¿Siguió la ruta de Julie Delpy?
No, si lo mancilló ella por hacer papeles de Sissi. Y no vea las reprimendas -siempre femeninas- que me he llevado por denostar la saga de la Schneider...
ResponderEliminarHay un cine en Viena donde ponen permanentemente El tercer Hombre, con debates y todo. Y de la Delpy vienesa de sus entretelas algún lugar visité, pero lo que se dice seguir la ruta...Eso hay que hacerlo con pareja y enamorado. Y esta vez yo iba sólo.
Recuerdo de la abuelita Moni: mi primera película entera en la tele fue Sissi. Después del primer capítulo de Heidi. Que tarde aquella. Gracias a Sissi y secuelas, amén de otras películas de mi infancia, me convertí en la adolescente cursi que fui. Que pena que luego el libro de Angeles Caso me destrozara el mito.
ResponderEliminarNo te preocupes que esa admiración perdurable por la habsburga es común a todas las féminas que conozco. En mi caso creo que me marcó el Kung-Fu del Carradine...
ResponderEliminarSalvatore Zazo, no mancille ahora el nombre del malogrado David Carradine !
ResponderEliminarAhora en serio, Kung-Fu también me marcó. Y la Frontera Azul, que también iba de chinos.
FE DE ERRATAS:Me refería por supuesto en mi primer comentario a BEFORE THE SUNRISE, no a la segunda parte "Before the Sunset",que transcurre en Paris.
No se preocupe: sabíamos a qué se refería. Creo que hasta el mismo Boyero se hubiera dado cuenta...Por cierto que el látigo de Almodóvar (entre otros) ya ha vuelto de vacaciones y hoy mismo ha comentado en El País algunos pormenores de el Festival de Venecia. Por ejemplo, Baaria, producida en última instancia por Berlusconi...
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