Hubiera seguido leyendo las Lecturas no obligatorias de Wislawa Szymborska ("Sólo lo estoy leyendo-un libro sobre bichos semidesconocidos- porque, desde pequeña, me produce placer acumular saberes innecesarios"), pero habíamos reservado para cenar. Claro que si llego a saber que el secreto menú-degustación incluía bacalao y manitas de cerdo, hubiera practicado el ayuno (voluntario).Menos mal que después de la indigesta cena pudimos novelar un poco. El argumento estaba ahí mismo, una tertulia con el micólogo y el pelotari, el uno defendiendo el derecho a un consejo regulador de la seta soriana mientras despotricaba contra los catalanes que esquilmaban el rovellón de la zona para venderlo en tierra estatutaria, y el otro enseñándonos la cesta de mimbre con la que detenía la bola a 200 kilómetros por hora, para volver a lanzarla contra el muro a igual velocidad.
En un momento dado, el pelotari -seguramente envalentonado por el alcohol que ahí se trasegaba- propuso al micólogo (y dueño de la casa rural) practicar un poco la cesta punta, en vez de con pelotas homologadas, con castañas. La cosa tenía su poesía, digamos rural. Y hubiera estado bien, para dar un final curioso a la novela que estábamos viviendo (Trapiello: por doquiera que va, lleva el hombre su novela), pero el temor a la rotura masiva de cristales hizo que no prosperara la moción.
Si nos hubiera acompañado la Szymborska, hubiera tomado nota de las setas saprofitas y su acción en el ecosistema de Gredos. Pero como no asistió, aquella conversación quedará en el limbo literario, y sólo estas líneas profanas podrán recoger, insuficientemente, todo ese saber innecesario.
AYY!! si nos permitíeramos sostener una "conversación con una piedra" seguramente encontraríamos refugios maravillosos como los que tienes vos con la escritura.
ResponderEliminarY que genialidad hablar como Wislawa de la"idiota perfección" de la Cebolla o de lo que vos nos compartes en este espacio.
Es estupenda. Precisa y concisa. Irónica, emocionante y sabia. Da igual de lo que escriba y cómo lo escriba (en forma de prosa o poema), siempre llega al almario de uno. Qué bueno que te guste.
ResponderEliminarLa mejor entrada de este blog por ahora. Enhorabuena, Zuazu.
ResponderEliminarExtrañamente familiar.
ResponderEliminarQue bueno que volvistes a escribir...
ResponderEliminarNos dejastes huérfanos casi un mes...
¿Te imaginas que no se pudiera vivir, por alguna cuestión mágica, sin leer estas entradas? En todo caso agradezco tus palabras hiberbólicas y sevillanas
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